martes, 16 de agosto de 2011
aprendamos un poco sobre la historia de nuestra ciudad
HISTORIA DE RIOHACHA
El nombre Riohacha existe desde el mismo período de la conquista y Colonizacion Española terrestre en La Guajira (1526-1536). Existen tres versiones diferentes acerca de su origen, La Primera Versión relata el rescate que hace un joven indígena a un batallón español perdido y sediento, guiándolos hacia el encuentro con el río; como recompensa, el capitán le obsequia al nativo un Hacha y bautiza el paraje como El Río de La Hacha. La Segunda Versión habla del mismo batallón español cuyo Capitán pierde su Hacha emblemática al atravesar dicho río; como consuelo lo bautiza Río de La Hacha. La tercera versión documenta el descubrimiento de una hermosa hacha enterrada a la orilla del río por parte de un batallón de exploradores europeos, que hasta el momento creían ser los primeros en llegar a aquel lugar. De esta manera, lo llamaron Río de la hacha.
Durante el siglo XVI, el territorio peninsular fue disputado entre las gobernaciones de Santa Marta y Venezuela, debido a la existencia de perlas. Por parte del traslado de toda una sociedad perlera proveniente de la Isla Cubagua (Caribe Venezolano) A esta población la llamaron Nuestra Señora Santa María de los Remedios del Cabo de la Vela. Posteriormente sucede un segundo traslado, en esta ocasión hacia las riberas de la desembocadura del Río de La Hacha (hoy Río Rancheria), a partir de la segunda mitad del año 1544 y culminada a mediados del año de 1545, siendo bautizada: 'Nuestra Señora Santa María de los Remedios del Río de la Hacha', en honor a la imagen de la Virgen de Los Remedios que, según la tradición, fue traída desde la bahía perlífera del Cabo de la Vela cuando su puerto fue atacado y saqueado por piratas.
La historia es peregrina y viajera: anuda en los puertos del sentimiento transita sin afanes por los muelles de la tranquilidad desde el alba hasta la noche sin que nadie se atreva a poner en duda su reputación de dama seria y serena. Sólo cuando el estudioso la sigue con paciencia y se embriaga observando su andar, cadencioso y coqueto, puede conocerla a fondo y descubrir sus deslices con el error, sus aventuras con el naufragio de la verdad y su tierno idilio con la incertidumbre. Esa es la historia de la ciudad de los amores; la del supuesto fundador, perteneciente al ejército de los invasores que desde 1.492 tuvo la insolencia de atribuirse el descubrimiento de un territorio con vida y ciencia propia desde mucho años antes de que ellos llegaran. De los negros aferrados al milagro de la libertad y de los indios que luchan contra el naufragio en los tiempos borrascosos de una globalización afectuosa con las cosas y despectiva los humanos.
La historia, cuando se la estudia con pasión ofrece su néctar embriagante a quien quiera degustar sus racimos de hechos amargos, almibarados o ácidos con los cuales se ha ido el la sustancia del tiempo. Y la historia de Riohacha es tranquila y bella como sus atardeceres rojizos pero un día el campanario del presente anuncia la hora de revisar los hechos y entonces, el relámpago de la lucidez, ilumina sobre los hechos inexplorados y parecen nuevas verdades y nuevas versiones que apuntan siempre a un encuentro de la ciudad con sus raíces amerindias, africanas y europeas. Riohacha es, a no dudarlo, una de las ciudades más hermosas de Colombia. Su posición privilegiada frente al mar Caribe, sus apetecidas playas, su hermosa catedral su mestizaje, sus calles angostas, sus balcones de madera y, sobre todo, su historia, hacen de ella un espacio situado en cierto lugar del lado izquierdo del pecho de todos los guajiros.
Han pasado ya 463 años desde la fundación de la “gentil Riohacha”, como la llama Luis Alejandro López en el himno de la Guajira. La tierra de Padilla se volvió adulta y es una de las ciudades más “veteranas” del continente al lado de capitales como Asunción(Paraguay) fundada en 1541, Santiago(Chile) en 1.541, la Paz (Bolivia) en 1.548 y es aún más antigua que otras como Caracas(1.567), Buenos Aires (1.580), , Montevideo ( 1.726), San José de (Costa Rica, 1736) Washington (1.783) y Brasilia (1.960). Los libros de historia sitúan la llegada de Colón al continente de los aztecas, mayas, incas y caribes en 1.492. Si la historia está bien contada y las cuentas bien hechas eso quiere decir que Riohacha comenzó a vivir como ciudad cincuenta y tres años después de la primera visita del almirante genovés, es decir, cuando el continente apenas comenzaba a adquirir las costumbres del invasor.
La frase “si la historia está bien contada” deja un cierto manto de dudas sobre la veracidad y la exactitud de las fechas relacionadas con la aventura de Colón. Pero no hay necesidad de rectificarla ni de corregirla, pues en Riohacha se ha comprobado que la historia no siempre es como la cuentan. Varias generaciones de riohacheros crecieron convencidas de que su patria chica había sido fundada por Nicolás de Federmann, pero un día cualquiera Benjamín Ezpeleta comenzó a sospechar de ciertos datos no concordantes y se dio a la tarea de hacer la más rigurosa y apasionada investigación de los últimos años. Finalmente propuso una tesis revolucionaria acerca de la identidad de los primeros pobladores. En primer lugar, justo es decirlo, el aspecto más importante del nuevo planteamiento es demostrar que el alemán al servicio de la compañía Wesler, no era el fundador.
El asunto no era sencillo: la tradición había metido a Federmann bien adentro de la identidad riohachera. Los niños aprendían sobre él desde temprana edad, los profesores de historia repetían la historia oficial, los programas académicos aprobados por las autoridades educativas acogían su veracidad, uno de los parques más importantes y el club mejor posicionado llevaban su nombre. La historia es la historia y se hizo para contarla, no para cambiarla constantemente. Por lo menos de esa manera piensan quienes confían en el carácter estático de ésta disciplina social. Diego Armando Maradona en vísperas de un juego entre Argentina y Colombia por las eliminatorias al mundial de USA 94 dijo: “La historia está bien. Argentina arriba y Colombia abajo, eso no debe cambiar” Pero cambió, porque los colombianos ganaron inesperadamente 5-0 y reescribieron la historia en donde un chico vence a un grande en su propio estadio. Esa es la historia: dinámica, cambiante, renovadora. Y Benjamín Ezpeleta lo sabía. Por eso califica la versión oficial como “un mito entre las brumas” (Ezpeleta, 2000).
En su revolucionario libro “La verdadera Historia de Riohacha” manifiesta: “Lo de Nicolás de Federmann como fundador de Riohacha ha sido un mito entre las brumas. No se sabe cómo ni cuándo se engendró la versión de que el expedicionario alemán haya establecido a esta hidalga ciudad en el lugar que actualmente ocupa, en las orillas del Río Ranchería” El historiador guajiro encuentra una gran debilidad en la tesis federmanista de la fundación y es la falta de documentos para respaldarla. En ese sentido cita apartes de la obra “Vida de Nicolás de Federmann, cofundador de Bogotá” de Juan Friede, a la que le atribuye”carencia de objetividad y podo peso específico: “En la costa de mar, probablemente cerca de la desembocadura del Río de el hacha, fundó una población con el nombre de Nuestra Señora de las Nieves, evocando, quizá la Sierra Nevada de Santa Marta que se eleva majestuosamente al Suroeste de la Guajira”. Las negrillas fueron resaltadas a propósito para aludir a las dudas de Friede acerca de la actuación del teutón en la fundación de la ciudad. Los planteamientos de Ezpeleta para controvertir la historia oficial se pueden resumir en los siguientes puntos:
- El derrotero del alemán desde el Cabo de la Vela no pasa por Riohacha.
- El libro de Juan Friede se titula “Vida de Nicolás de Federmann, cofundador de Bogotá” sin darle ningún mérito en la titulación de la obra a la fundación de la ciudad caribeña.
- Federmann no podía pasar del Cabo “porque allí llegaban los límites del territorio Wesler, la empresa alemana que lo había contratado” (Ezpeleta, 2000).
Sin embargo a prueba reina para desvanecer el “mito entre las brumas es bien poderosa: Riohacha fue fundada en 1.545 y Federmann murió tres años antes. El asunto, de esta manera no deja lugar a dudas. Un vistazo a la enciclopedia Encarta ayuda construir conclusiones favorables a la tesis del historiador guajiro. En el apartado referente a la biografía de Federmann consigna: “Después de participar en la fundación de Santa fe de Bogotá (agosto de 1538), volvió a Europa y pleiteó también con los Wesler, que lo hicieron encarcelar en 1540. Murió en prisión, en la ciudad española de Valladolid, dos años después. (1993-2003 Microsoft Corporation). Como se observa, el expedicionario de Ulm (en esa ciudad alemana nació el supuesto fundador) fue encarcelado en 1.540 por sus líos con la Wesler y murió “dos años después”, es decir, en 1.542.
Veamos ahora la información aportada por la misma fuente respecto a la fundación de Riohacha: “La población fue fundada en 1545, perteneciendo al departamento de Magdalena hasta 1954, cuando se decretó la intendencia de La Guajira…”(1993-2003 Microsoft Corporation.) Además Ezpeleta otros ilustres historiadores cuestionan seriamente la historia oficialmente estudiada durante tanto tiempo. Es el caso de Marco Tulio Annicchiarico Robles quien se refiere al tema en la página 235 de su libro “Fundación de Riohacha “Perla Preciosa”: “Un dato consagrado en la historiografía colombiana y riohachera da cuenta que Riohacha fue fundada por Nicolás de Federmann, dato que carece de toda veracidad histórica (subrayado fuera de texto), este es un dato transferido por la tradición popular, que se conserva tenazmente, argumento que se desarma al más leve roce con la realidad al estudiarlas fuentes de consulta, tanto antiguas como contemporáneas, se puede comprobar que en ninguna parte se señala a Federmann como fundador de Riohacha”( Annicchiarico, 2000).
Los dos autores, Ezpeleta y Annicchiarico coinciden en desmentir la versión según la cual el hombre de la Wesler fundó a Riohacha. Otros de sus puntos de encuentro tiene que ver con los verdaderos fundadores de Nuestra Señora de los Remedios del Río de la Hacha, nombre cargado de hermosura y tradición católica y española con que se conoció a la ciudad en sus orígenes. Los dos plantean que los fundadores fueron personas provenientes de la isla de Cubagua (isla situada en el mar Caribe frente a las costas del actual estado de Sucre en Venezuela), quienes emigraron primero al Cabo de la Vela obligados por la disminución de las perlas a cuya pesca se dedicaban y luego a las orillas del Río Ranchería buscando un sitio más resguardado contra los permanentes ataques de los barcos piratas. La nueva ciudad nació para crecer. Dentro de ella ha palpitado siempre la multiculturalidad, y el mestizaje y se han alternado de manera casi sincrónica los tiempos de la abundancia y de la escasez, del auge y de la depresión.
La primera de todas las bonanzas fue indudablemente la de las perlas. Según Fredy González Zubiría en su obra “Cultura y Sociedad criolla de la Guajira” las perlas fueron el motivo principal del poblamiento español de la península. Durante esta época aparece la figura del propietario o “Señor de la canoa” a quien González Zubiría describe magistralmente: “Su desembarco en Riohacha era más importante que la visita de un alto funcionario de la corona. Mientras que los delegados oficiales representaban el poder de un rey lejano y de un reino extenso con muchos problemas, el ’perlero’ representaba el poder regional, propietario de la riqueza, generador de empleo y el poder oculto tras bambalinas de los cargos públicos locales” (González Zubiría 2.005) De esta bonanza Riohacha quedó “con el pecado y sin el género”. Dicho en otras palabras, disfrutó muy poco de lo bueno y debió sufrir mucho, pero mucho de lo malo.
En primer lugar los capitalistas exportaron sus utilidades a otros lugares, Sevilla (España), por ejemplo. A la ciudad no le quedaron grandes obras de arquitecturas ni inversiones para garantizar su desarrollo en el tiempo. En cambio debe soportar los ataques de filibusteros y piratas atraídos por las noticias de la bonanza y el esplendor económico. Entre los indeseables visitantes se asoman los más terribles piratas ingleses y franceses: Francis Drake, Henry Morgan, John Hawkins, y James Cook quienes llegarían a “saquear, en el mejor de los casos, e incendiarla como sucedió en múltiples ocasiones” (González Zubiría, 2005) Más adelante vendría otra época de oxigenación económica representada en una nueva bonanza sustentada no en el producido del mar sino de los suelos de toda la Guajira y regiones vecinas. Se trata del auge de las exportaciones de maderas en los siglos XVII y XVIII. Afortunadamente se ofrece esta oportunidad como una forma de hacer frente a la crisis surgida por el decaimiento de la actividad de obtención y ventas de las perlas. Para ese entonces se producen embarques de palo de brasil hacia importantes centros industriales de los Estados Unidos y Europa. Un suceso del momento propició esta temporada de vacas gordas para la economía local: la revolución industrial. Fue una época en la que los artesanos del mundo fueron desplazados por máquinas descomunales capaces de fabricar más unidades en menos tiempo.
De esta manera las empresas industriales demandan mayores cantidades de materia prima y compran en todo el mundo todo lo que le pueda ser vendido. Es así como la ola de prosperidad llega al continente americano, especialmente a Riohacha desde donde se envían grandes cantidades de palo de brasil y dividivi, con lo cual se benefician los indígenas y campesinos encargados de su recolección, pero, principalmente los comerciantes, algunos de ellos de origen judío, algunos de los cuales dirigen su negocio desde Curazao y otros, después de la independencia, se radican cerca de de su nueva “mina de oro”, es decir, en Riohacha. Algunas consecuencias de esta época es el aumento de intercambio de bienes raíces y de naves dedicadas al transporte de la madera. Fredy González Zubiría da cuenta de hechos significativos ocurridos en este tiempo: “Durante la bonanza comercial se amplió el muelle, se construyó la actual catedral y se edificaron hermosas casas republicanas que aún se conservan en la ciudad. La bonanza trajo de nuevo esplendor a la economía regional y dejó fundamentos para fundar en 1.885 el Banco de Riohacha con un capital de 15.000 pesos” (González Zubiría 2.005) Lo más impresionante de todo es el espíritu empresarial de quienes en esa época poseían el capital. Lejos de mantener su dinero debajo del colchón decidieron invertirlo en actividades rentables, exportarlas al exterior y, en una demostración de audacia, fundar un banco.
Quienes visitan el Palacio de la Moneda en Bogotá se llevan la sorpresa de ver billetes con el rótulo de “banco de Riohacha”y con todo el derecho del mundo pueden suponer que es un billete artístico o didáctico, de los usados por los profesores de contabilidad cálculo mercantil para introducir a sus alumnos en los intrincados caminos del mundo financiero. Pues bien, los billetes son de verdad-verdad, pues el Banco de Riohacha no es producto de la ficción sino de la realidad. La entidad financiera, de la cual llegó a decirse sin ningún fundamento que había sido el primer banco del Caribe colombiano, fue creada el 1�. De abril de 1.882 con un capital autorizado de 50 mil pesos y licencia para funcionar con algo más de 15 mil pesos.
Regresando al tema de los buenos tiempos del comercio de la madera es de anotar que como sucede con toda bonanza, esta también tuvo su lado amargo y un precio costoso, difícil de cuantificar y más aún de pagar: la tala indiscriminada de árboles destruyó los bosques naturales de la región y contribuyó a que en el largo plazo diminuyera el caudal de los ríos hasta el punto de que algunos prácticamente languidecieron y desaparecieron. Desde aquel entonces la comunidad estaba corriendo los riesgos ambientales y hoy en día la naturaleza sigue pasando factura de cobro en términos de capas de ozono apolilladas, huracanes despiadados, ríos moribundos, playas enturbiadas, oxígeno envenenado y otras demostraciones de que el planeta no está complacido con tantos destructores actuando juntos.
LA GRANDEZA DE DOS TALENTOSOS HOMBRES
José Prudencio Padilla y Luis A. Robles fueron los riohacheros más conocidos del siglo XIX pero sus hazaña, el uno en el mundo de las armas y el otro en la política, los hacen trascender a su pueblo y a su época para inscribirse como dos de las figuras más prominentes del país en todas las épocas.
Padilla era negro, descendiente de abuelo probablemente africano si nos atenemos a al relato de Jesús Torres de Almeyda en su libro “El almirante Padilla”: “En la isla de Santo Domingo había formado su hogar el negro Prudencio Padilla, al parecer oriundo de �frica. Su hijo Andrés Padilla radicóse en Riohacha, en donde organizó su taller en construcción de embarcaciones menores, de que era perito en la materia. Por eso le llamaban familiarmente ‘Maestro Andrés’ ”El artesano del mar contrajo matrimonio con Lucía López. El 19 de marzo de 1.784, día de San José nació el primogénito de la familia a quien le dieron el nombre de José Prudencio en homenaje al abuelo y probablemente al carpintero de Nazaret A los 14 años tuvo un incidente con su padre y se fue de casa, embarcándose en algún buque como “muchacho de cámara” cargo en el que recibía una rigurosa formación castrense pero estaba destinado a desempeñar oficios tales como el aseo del barco y en los combates el abastecimiento de pólvora y municiones para los artilleros.
En 1.803 regresó temporalmente a su tierra pero ese mismo año regresa a los siete mares a bordo del buque de guerra “San Juan Nepomuceno” en el cual inicia su fulgurante carrera de oficial de marina al servicio del rey de España, contra cuyas tropas combatiría unos años más tarde. Se le asignó la función de contramaestre de navío una disputada plaza que no se le asignaba a los servidores americanos ni a los europeos a menos que demostraran sobradas condiciones en el servicio. En este barco, encabezado por el capitán de navío Cosme Damián Churruca y al servicio de los ibéricos permaneció José Prudencio hasta la celebérrima batalla de Trafalgar en donde hizo parte de las fuerzas de la alianza franco-españolas contra las inglesas al mando éstas últimas del insigne sir Horacio Nelson. El feroz combate ocurrió el 21 de octubre de 1.805 y su resultado fue desastroso para los aliados quienes sufrieron 7.000 bajas entre muertos y heridos, unos 7.000 prisioneros y 20 naves capturadas o hundidas. Los ingleses perdieron 1.690 hombres. El “San Juan Nepomuceno” sufrió la baja de su capitán y la de otros 157 hombres, además de 250 heridos.
Padilla figuraba entre los prisioneros y como tal fue conducido a Inglaterra y recluido en un pontón (Buque viejo que, amarrado de firme en los puertos, sirve de almacén, de hospital o de depósito de prisioneros) en donde permanecería tres años. Quiso el azar que su compañero de reclusión e infortunio fuera alguien que más adelante sería uno de los peores enemigos de los pueblos americanos en su lucha por la independencia: el “pacificador” Pablo Morillo. En 1.808 se firmó la paz entre ingleses y españoles. Los prisioneros recuperaron la libertad y Padilla se le asignó como contramaestre del Apostadero de Cartagena de Indias. Aproximadamente en 1.810 Padilla y otros funcionarios del Imperio Español se afilian a la causa patriota. En 1815 el riohachero asesta un duro golpe a las fuerzas realistas cuando captura la fragata “Neptuno” que se dirigía a Panamá y Lima, procedente de Cádiz, conduciendo al nuevo gobernador de Panamá Alejandro Hore junto con 280 hombres de tropa 18 oficiales y 2.000 fusiles para la guarnición de Lima. Padilla al mando del “ejecutivo” y escoltado por “El Centinela” se apoderó de la nave enemiga y la trajo a Cartagena junto con sus ocupantes.
La proeza le valió al guajiro su ascenso a teniente de fragata. Sin embargo la acción más importante de Padilla ocurrió el 24 de julio de 1.823 cuando venció a los realistas en la Batalla Naval del Lago de Maracaibo. Maracaibo era un lugar estratégico para los españoles pero también para los patriotas. Para los realistas representaba la posibilidad de reconquistar las Provincias del magdalena y el occidente de Venezuela. La ciudad se había perdido antes por la infame vía de la traición: el mayor de Artillería Natividad Villamil negoció la entrega con el brigadier Francisco Tomás Morales, segundo al mando del ejército español, aduciendo que no tenía los recursos bélicos para la defensa. La terrible pérdida causó un grave daño moral en los ejércitos venezolanos y alarmó a Bolívar y Sucre, quienes se encontraban concentrados en la Campaña del Sur. Y le correspondió a padilla la gloria de recuperar tan estratégica posición. El combate se inició a las dos de la tarde del 24 de julio de 1.823 cuando la armada patriota puso proa en dirección al enemigo. Al terminar el combate la victoria era total.
En su libro “El Almirante Padilla”, José Torres Almeida hace un balance de la batalla: Los realistas tuvieron 800 bajas entre muertos y heridos y 438 prisioneros hechos por los patriotas, incluyendo 69 oficiales”. El almirante venezolano Eljuri-Núñez escribe, a propósito de la contienda: “El triunfo de Maracaibo consolidó la libertad de Venezuela y permitió la libertad de medio continente”. El historiador y diplomático venezolano Arturo Uslar Pietri por su parte, es categórico cuando afirma: Si se pierde el combate de Maracaibo la suerte de la guerra de independencia hubiera sido otra. Seguramente se hubiera prolongado por varios años más, tal vez, Bolívar hubiera tenido que regresar del Sur. Todo lo ganado en trece años de larga y desesperada guerra hubiera estado otra vez en juego”. La victoria de Maracaibo fue un episodio definitivo para las aspiraciones independentistas del continente, fue tal vez la batalla naval más importante librada nunca en el continente. Y le correspondió a Padilla la gloria de liderar la hazaña.
El 24de julio, recuérdese bien era la fecha del natalicio de Simón Bolívar, de manera que Padilla le había obsequiado el mejor regalo de su cumpleaños número 40. Sin embargo con el tiempo las relaciones entre el libertador y el almirante se deteriorarían gravemente, en primer término porque al héroe de Maracaibo se le asociaba como amigo de Santander, por aquel entonces enemistado con Bolívar. Y en segundo lugar por las patrañas de dos figuras cercanas al Libertador quienes se encargaban de mal informarlo sobre el comportamiento del prócer costeño: Daniel Florencio O’Leari, mercenario irlandés, edecán de Bolívar, en quien el hijo del “Maestro Andrés” confiaba creyéndolo equivocadamente su amigo y Mariano Montilla, personaje siniestro y malévolo quien apresó una vez a Padilla por ser amigo de Bolívar y otra vez por liderar supuestamente una rebelión en su contra.
Las componendas de los dos dieron resultado pues el prócer fue apresado en abril de 1.823 en su residencia de Cartagena y trasladado a Bogotá en donde sería sentenciado a muerte bajo cualquier pretexto. Y lo encontraron el 25 de septiembre cuando se produjo la famosa “conspiración septembrina” contra el Libertador. Los insurrectos visitaron a Padilla en su prisión y le ofrecieron encabezar el levantamiento. Padilla no aceptó y, en cambio, decidió permanecer en su lugar de reclusión por su propia voluntad. No se sabe a ciencia cierta si fue un gesto de lealtad suicida o el deseo de evitar que su delicada situación jurídica se complicara aún más. No faltan quienes afirman que el Almirante debió tener mayor sentido común rechazando el ofrecimiento de dirigir la revuelta con lo que habría seguido siendo fiel a sus principios pero no el de fugarse y salvar su vida con lo que habría evitado los nefastos sucesos que estaban por venir. Se ha llegado a decir incluso que Padilla estaba medio aturdido por el sueño y no entendió muy bien aquel inesperado suceso en su “tranquila” prisión.
A pesar de su lealtad a Padilla se le acusó de ser uno de los conspiradores y como tal se le hizo un juicio sumario que terminó con su sentencia a muerte, la cual se cumplió el 2 de octubre de 1.828 a las 11 de la mañana en la Plaza Mayor de Bogotá, hoy Plaza de Bolívar (¡ironías de la vida!). La historia absolvería al valiente hombre de mar y la patria le hizo varios gestos reivindicatorios los cuales, por supuesto, no serán nunca suficientes para corregir una de las mayores injusticias de la historia y para olvidar uno de los mayores errores de Simón Bolívar. En la década de los ochenta con motivo de la puesta en marcha del Complejo Carbonífero del Cerrejón se escuchó decir en cualquier esquina a cierto ciudadano de los de a pie: “No es justo que le pongan el nombre del verdugo a un puerto situado en la tierra de la víctima”. Se refería al nombre con el que fue bautizado el puerto (Puerto “Bolívar”) desde donde se exporta el carbón de la Guajira a los mercados internacionales.
LUIS ANTONIO ROBLES
Otro hijo epónimo ofrecido por Riohacha a la Guajira y Colombia fue Luis Antonio Robles Suárez. . En realidad el vástago de Luis Antonio Robles Parra y Manuela Suárez brotó para la vida en Camarones pero es de aquellos hombres insignes quienes tienen más de una patria chica. El “Negro” Robles nació el 24 de octubre de 1.849 y murió el 22 de septiembre de 1.899, un mes y dos días antes de cumplir cincuenta años.
Sin embargo su corta existencia le fue suficiente para incrustarse por siempre en la posteridad. Si Padilla fue el hombre de las armas Robles fue el de las ideas; si el Almirante alcanzó la cúspide de la gloria en las batallas navales, Robles la obtuvo en las duras batallas jurídicas y políticas libradas en el congreso en donde alguna vez fue el único representante del partido liberal y el único parlamentario de la noble raza negra negra. Si el nieto del negro Prudencio hubiera contado con las habilidades políticas de Robles tal vez hubiera llegado a ser presidente de la república. Pero ésta es sólo una comparación destinada a valorar la grandeza de dos de los más ilustres hijos de la península. El hijo de Camarones se graduó como abogado en el Colegio Mayor del Rosario en 1.872 y cuatro años más tarde, es decir, en 1876, a la edad de 27 años fue elegido representante a la cámara.
Fue un destacado estratega político un orador que hacía temblar hasta los cimientos de los auditorios en donde se presentaba y un académico consagrado. Desempeñó cargos importantes como Director de Instrucción Pública del Estado Soberano del Magdalena; Secretario del tesoro (equivalente a ministro de hacienda) durante la presidencia de Aquiles Parra; presidente del Magdalena en 1.878; comisario de la Guajira en 1.884; representante a la cámara por Antioquia en 1.892, durante la presidencia de Rafael Núñez y la vicepresidencia de Miguel Antonio Caro, período especialmente duro en el que debe afrontar la adversidad de ser el único negro y el único liberal durante ese período constitucional ( cierto, era una adversidad, peor aún un estigma, multiplicado por dos).
De su faceta como académico debe destacarse que fue el rector fundador de la Universidad Republicana (hoy Universidad Libre), y director de la Universidad Central de Managua en Nicaragua (1.895), durante el tiempo en que estuvo exiliado en Centroamérica. En un ensayo inédito, próximo a publicarse, el licenciado Jaime Mendoza Pitre narra algunos hechos anecdóticos en la vida de Robles. El siguiente relato es obtenido del mencionado documento: “En 1876 al ‘Negro’ Robles le gritaron en el congreso ‘Negro hijo de esclava’ y Robles responde: ‘Esta sangre, la misma de mi raza sirvió en la guerra magna para fecundar el árbol de la libertad, en la obra de la independencia ni la sangre de los negros escaseó ni los blancos la hubieran repudiado como innecesaria. Sí, pertenezco a la raza redimida por la república y mi deber es servirle a la que volvió pedazos el yugo secular’ ”. (Mendoza Pitre, 2.005)
En el mismo ensayo narra Mendoza Pitre un nuevo incidente en el que representantes de piel clara quisieron darle un trato peyorativo al jurisconsulto camaronero por el hecho de ser negro: “Cuando uno de los parlamentarios le pronunciara a su llegada al recinto ‘¡Seha oscurecido el recinto! ‘, él le respondió: ‘Yo no tengo la culpa de ser negro: la noche imprimió su manto sobre mi epidermis. Pero aún blanquean los huesos de mis antepasados en las bóvedas de Cartagena, por darle la libertad a muchos blancos de conciencia negra, como usted.’ “(Mendoza Pitre, 2.005). A lo anterior es a lo que se le llama “ir por lana y salir trasquilado”. La respuesta del genio liberal es contundente y su contestación, llena de valor y coraje puede ser insertada en la mejor antología del sarcasmo, la sátira y la réplica. Robles ofrece con su vida y obra varias lecciones de gran utilidad para los riohacheros de todos los tiempos:
- No existen obstáculos insuperables para los hombres destinados a la gloria. El fundador de la Universidad Libre debió afrontar la triple desventaja de ser negro, opositor único e hijo de la más remota de las provincias. Aún así consolidó su espíritu de líder irreverente, sincero y leal con los intereses de la patria.
- El hombre está destinado al lugar más alto del podio del éxito, en su tierra o fuera de ella. El “Negro Robles” fue comisario de la Guajira, Presidente del Magdalena, Representante por Antioquia y director de la Universidad Central de Managua en Nicaragua.
- Es posible encontrar personas cuestionadotas, críticas, dañinas, pero aún ellas se pueden constituir en una oportunidad para demostrar la valía que se tiene. En el caso del buen hijo de la Guajira los intentos de burla de sus colegas parlamentarios le dieron la oportunidad de demostrar su providencial dominio del arte de la oratoria y la retórica.
VUELVEN LAS BONANZAS El último tercio del siglo XX le permite a Riohacha disfrutar de tres momentos muy importantes para su economía: Se trata de la muy conocida “Bonanza Marimbera”, (1.970-1.980, aproximadamente) la bonanza de las regalías (1.970 en adelante) y ciertos beneficios derivados de la explotación del carbón del Cerrejón (1.980 en adelante). La primera de las tres bonanzas aludidas se sustentó en el cultivo de la marihuana y su posterior venta a los mercados internacionales, especialmente de los Estados Unidos. Durante esta época cientos de familias campesinas de Riohacha y sus corregimientos pasaron, en un tiempo récord, de la pobreza absoluta a la abundancia exuberante de recursos económicos. Varios factores contribuyeron a esta época de prosperidad sustentada en el negocio de la Cannabis sativa (nombre científico de la yerba) o “marimba” (eufemismo con que era conocida en la región). Entre éstos podemos mencionar los siguientes:
- El aumento del consumo de alucinógenos en el mundo, producto de la búsqueda formas artificiales para reducir la ansiedad y conseguir la felicidad.
- Los controles existentes en los países industrializados para evitar el cultivo de plantaciones que pudieran ser materia prima para la fabricación de drogas prohibidas.
- La tolerancia de las autoridades de los países cuyo territorio era utilizado para el cultivo, tráfico y consumo.
- La relativa cercanía entre la Guajira y las Costas de los Estados Unidos y la facilidad para el transporte aéreo o marítimo.
Algunas de las características de la Riohacha de la bonanza Marimbera son las siguientes:
- Surge la cultura del dinero fácil y con el menor esfuerzo. Las actividades asociadas directamente con la bonanza y también las indirectas producen tantas utilidades que es impensable para muchas familias enviar sus hijos a estudiar en la universidad. Las ganancias de un marimbero son colosales, mientras que la de los profesionales son moderadas e, incluso, austeras (lo mismo ocurre hoy en día).
- Los ingresos de los cultivadores y comerciantes están por encima de cualquier cálculo. Un relato popular, perdido en la brumosa frontera de la leyenda y la realidad, alude al hecho de que la cantidad de dinero que se maneja es tan grande y la urgencia de hacer los embarques es tanta que no hay tiempo para contar los billetes. Entonces es necesario acudir a una ingeniosa salida: pesar el dinero, en lugar de contarlo.
- Una jerga casi con las características de un dialecto. De estos tiempos proceden algunos guajirismos incrustados con fuerza en el español de uso diario y otros que cayeron en desuso. Palabras como “embarque” (envío de la droga hacia el exterior por vía aérea o marítima); “caleta” (lugar donde se almacena la droga con destino al embarque; “caletero” (cuidandero de la caleta); “corone” (resultado positivo del embarque); “marimba” (eufemismo con que se llamaba a la marihuana “); “marimbero” ( “empresario” dedicado al cultivo o tráfico); “marimba” ( construcción irregular de “marimbear” , verbo para designar las principales actividades asociadas a la bonanza). “culopuyú” (campesino recién salido de la pobreza gracias a sus ganancias como marimbero generalmente caracterizado por su arrogancia y predisposición al pleito).
- Unas costumbres particulares entre ellas las de comprar camionetas “ranger”, armas de corto y largo alcance y prendas ostentosas; las parrandas interminables con whisky del más costoso, comida abundante, música a todo volumen y normalmente con la presencia física de los conjuntos vallenatos de moda y derroche sin medida; el machismo extremo tanto para coleccionar mujeres ( novias y concubinas) como para buscar pleitos y resolverlos a las malas; la cultura de la ilegalidad: además del negocio son ilegales las armas y los carros que adquieren; la petulancia: en su mayoría los “nuevos ricos” son vanidosos, pedantes y excéntricos; las relaciones: amistad con los funcionarios públicos a quienes hacen costosos regalos a cambio de favores, de los políticos a quienes ayudan a financiar sus campañas y de los artistas a quienes pagan generosamente en dinero, mujeres y ron) sus presentaciones y saludos en las grabaciones de los discos; la política: actividad en la que incursionan mediante la financiación de campañas y el “respaldo” (apoyo consistente en la protección física y el apadrinamiento) a amigos cercanos o parientes y en algunos casos postulándose personalmente para cargos de elección popular.
- Unas características especiales de la época. Entre ellas están las siguientes:
o Ausencia de un proyecto de vida con visión futurista. Los marimberos y, por extensión, la sociedad en general viven intensamente los placeres del presente sin pensar en el porvenir. El asunto se limita exclusivamente a la adquisición de los elementos en los cuales se encarna un mayor estatus social: casas enormes, carros imponentes, prendas lujosas, ropa de marca, fiestas descomunales, etc. No se invierte en el ahorro, en el desarrollo intelectual, ni en libros, a menos que éstos sirvan para decorar alguna estancia en cuyo caso el color de las carátulas debe “hacer juego” con el de las paredes, alfombras y cuadros. o Creencia firme en que la bonanza permanecerá todo el tiempo. No se toman las precauciones pertinentes para invertir el capital obtenido y garantizar un ingreso posterior, con independencia de de las ganancias ilícitas. Por esta razón la mayor parte de los “sobrevivientes de la bonanza” (un buen número de los marimberos pereció víctima de los conflictos, de las disputas por territorio o por mujeres e, incluso por sobredosis de droga) quedan en la pobreza y aún en la miseria una vez se termina el período de la abundancia. o La inflación: varios factores generaron un incremento sostenido y generalizado en el nivel general de los precios.
En lo atinente a los productos de consumo básico, éstos se encarecieron porque nadie los cultivaba, debido a que las tierras y los brazos estaban ocupados en el cultivo de la marimba; por otro lado el exceso de masa monetaria en circulación produjo un exceso de demanda frente a una oferta en decadencia. Así las cosas se dispararon los costos de la vivienda, la canasta familiar y en general todos los bienes y servicios. o El desprecio por la academia: estudiar no era atractivo por razones prácticas. El tiempo invertido en cualquier actividad relacionada directa o indirectamente con el negocio rentaba más que el ejercicio de cualquier profesión u oficio lícito. o El relativismo moral: la sociedad aceptó el narcotráfico y a quienes lo practicaban como un evento normal e incluso le confería cierto reconocimiento social. Nadie fue rechazado en ninguna parte por dedicarse a esta actividad legalmente prohibida pero social y moralmente permitida. La bonanza Marimbera se fue como llegó: un día cualquiera y sin aspavientos. No hubo aviso previo ni fiesta de despedida pero sí viudas dolidas y viudos desconsolados. Viudas reales condenadas a vivir en la pobreza y a criar ellas solas a sus hijos y viudos de una amante generosa proveedora de placeres, fantasías hechas realidad y mucho poder pero que un día los dejó solos, pobres y, peor aún, sin esperanzas.
LA RIOHACHA CONTEMPOR�NEA La Riohacha contemporánea es una ciudad seductora y moderna. Seductora por su historia, sus raíces, su arquitectura, su mar, sus mitos y por sus mágicos atardeceres en donde el azul del mar y del cielo se concentran en el horizonte para brindar el más sobrecogedor e inefable espectáculo. Y también es seductora por su africanidad presente en cada esquina de sus prolongados veranos y en todas las aceras de la memoria.
Y por su condición amerindia incrustada en el balcón de sus recuerdos, en la orilla de sus manantiales de agua fresca o en las arrugas sabias de sus ancianos. Y por su multiculturalidad infinita en donde las razas se funden y confunden en una convención de dialectos, costumbres y esperanzas coloreadas por las acuarelas de la ilusión. Pero También es una ciudad moderna apuntándole a los años venideros con la confianza envasada en la sonrisa de los niños y en la fortaleza de sus jóvenes; es una ciudad moderna con la fe iluminada por sus faros de alegría y afecto. Es moderna porque en ella se combinan los ámbitos del olvido y las alarmas de la memoria y sigue siendo local mientras hace el esfuerzo por insertarse en lo global. La tierra de Padilla quien destrozaba bergantines enemigos en nombre de la libertad; la tierra de Robles, quien afinaba su espíritu democrático mientras destrozaba argumentos del racismo en nombre de la tolerancia; la tierra de Arnoldo Iguarán, quien llenaba de goles las porterías adversarias y de satisfacción los corazones de sus compatriotas.
Esa tierra inmensa de juyá y pulowi; de maleiwa y los yolujas; de Francisco El Hombre y Benjamín Ezpeleta, es, definitivamente, la tierra de todos. De los españoles buenos y de los otros; de los fundadores fantasmas; de los pescadores de perlas, de los venezolanos ansiosos de mejores tiempos, de los judíos errantes y los sedentarios; de los franceses peregrinos; de los italianos esforzados, de los guajiros de todas partes y de los colombianos provenientes del llano, la selva o la montaña. Esa es la Riohacha a la cual debe elevarse un canto y por la cual deben decirse todas las plegarias. Si en ella se abraza el trupillo en un gesto fraternal con el cardón y la iguaraya autóctona se alterna con la manzana austral en el hogar del humilde vendedor o del próspero empresario, entonces es justo esperar que la mano del campesino se una a la del intelectual y la del joven con la del anciano para crear un territorio de armonía en donde “indiferencia” sea un vocablo grosero excluido del léxico de todos los pobladores, incluidos los de aquí y los de allá.
La Riohacha de la contemporaneidad es moderna también por sus corrientes migratorias: ése es el escenario de la modernidad. No somos de ninguna parte, ya ha sido dicho antes, hasta que no enterramos un muerto. Y en la ciudad han crecido las raíces de quienes llegaron en busca de trabajo y encontraron la fuente de sustento para sus familias. Y han hallado un rincón los aventureros en plan de hacerse ricos o descubrir al menos la sombra de un árbol donde refugiarse o un afluente en donde saciar su sed de seguir viviendo felices; y han fijado su lugar los desplazados por la pobreza, quienes huían de la miseria, los desplazados por la violencia quienes hilvanan el sueño de encontrar un albergue para ocultarse del ciclón de la desesperanza; y también llegaron un día, algunos para quedarse, otros para hacer una escala prolongada, los buscadores del conocimiento, los investigadores, los descubridores de misterios encriptados en las cavernas del destino y los estudiantes deseosos de aprender y conocer mundos nuevos cobijados por el cielo protector en donde las estrellas parecen rosas dibujadas con el pincel de de la inocencia.
La Riohacha del presente es moderna por la sangre burbujeante de pasión que se desplaza rauda por las venas de sus comunidades indígenas; por la indeclinable y altiva raza wayüu resistente a los embates testarudos de los malos tiempos, a los lúgubres presagios de la ausencia y a las obstinadas amenazas de la muerte; por la inquebrantable raza de los hijos de los tayronas, remitidos a las entrañas de la Sierra en donde se enfrentan heroicamente y sin cansancio al péndulo de la desidia que se mueve insegura entre la paz de los sepulcros y la mortal profecía de los fusiles, escribiendo día a día la hazaña de la serenidad y la paciencia entre los surcos del insomnio y el rocío de la eternidad; y también por el aporte de de los zenúes, grupo pequeño pero visible, dolorido por la pérdida de su lengua pero acicateados por el milagro de su nuevo despertar en una tierra en donde encontraron seres como ellos, enfrentados por siglos a la nada cotidiana y al sol calcinante y acostumbrados como ellos a descubrir los secretos de la madre tierra.
La Riohacha moderna a sido receptora de más y más gente formadora de nuevas colonias, entre ellas la de Bolívar, Córdoba, Antioquia, guajiros no riohacheros y pobladores de los corregimientos vecinos. No llegan hoy los nuevos pobladores en masa y atraídos por un objetivo único como sucedió con los cubagüenses en el siglo XVI. Ahora los colonizadores vienen paulatinamente a buscar la bendición del trabajo escaso en sus lugares de origen o la posibilidad de adelantar estudios universitarios. La Universidad de la Guajira puede tomarse como una buena muestra de la nueva colonización de la capital Guajira. Sus docentes son oriundos en su mayoría de la Guajira pero también están vinculados profesionales de otros departamentos. En las distintas aulas es posible encontrar estudiantes de diferente procedencia, incluidos los nativos del interior del país, indígenas wayüu, Ika, cancuamos y zenúes. Y a propósito del l primer centro universitario de la Guajira es perentorio mencionar un caso especial relacionado con los estudiantes de Maicao.
El profesor Eider Fajardo, docente de la facultad de Ciencias de la Educación calcula en setecientos (700) el número de estudiantes del municipio fronterizo, quienes se transportan diariamente en el bus de la Asociación de Estudiantes de la Universidad de la Guajira Residentes en Maicao (EUGREM) o en otros vehículos; además otro grupo permanece en Riohacha desde el lunes hasta el viernes cuando retornan nuevamente a su terruño. Ese alto número de universitarios, unido a estudiantes de otras instituciones y los funcionarios maicaeros de la administración departamental y otras entidades vendría a conformar una curiosa “colonia móvil” o “pendular” que, sin embargo, no sería la única puesto que diariamente Riohacha tiene una significativa población flotante constituida por todas las personas provenientes de los municipios y corregimientos que se desplazan a adelantar diligencias en distintas oficinas públicas y de los campesinos que llegan a vender sus productos y a aprovisionarse de los artículos de primera necesidad.
En lo relativo a otro tema de palpitante actualidad en la Riohacha de todos los tiempos, pero sobre todo en la ciudad contemporánea, es ineluctable aludir a su diversidad cultural conformada por la mezcla de culturas distintas, razas diferentes, etnias y una tradición y unas costumbres mediante las cuales se conforma un escenario singular e irrepetible en el país. La mejor muestra de la interculturalidad en la región, pero especialmente en Riohacha, cuna de Francisco el Hombre, es la música vallenata en la cual se mezclan los sonidos vibrante y vigoroso de la caja africana; la respiración enérgica y rítmica del acordeón europeo y el sonido uniforme particular e inconfundible de la guacharaca americana. Son tres instrumentos representativos de tres continentes y de tres razas mezcladas en uno de los aires musicales más insignes de la cultura nacional.
La academia ha cometido en Colombia el error histórico de desconocer la participación del negro en el desarrollo de la vida nacional. No se puede cometer el mismo error al escribir líneas sobre la historia de los pueblos de la península, pues los pobladores africanos traídos a la fuerza, conforman una parte vital del pegamento cultural. Abel Medina Sierra, en su libro “El vallenato: constante espiritual de un pueblo” narra la forma en que se produjo la llegada por constreñimiento de los negros al Caribe colombiano: “Durante siglos este infame negocio llamado ‘trata de negros’ estableció puentes de desgracia, sudor, sangre y desarraigo que generaron un sincretismo que hoy alcanza altos niveles de afianzamiento en la población americana en general y en el Caribe en particular”
El mismo autor, citando a Escalante (1.981, p. 199) se refiere a los principales palenques del país durante la colonia, en el cual incluye el de La Ramada, en Dibulla. Los negros de hoy, no son unos visitantes forzados y resentidos por la forma como se les trajo, sino, por el contrario, constituyen una fuerza constitutiva de la esencia de la identidad riohachera y sería difícil imaginar no solo a la ciudad si no al país sin el aporte de los hijos de �frica y hermanos da raza de Padilla y Robles. En su libro “Cultura y sociedad criolla” Fredy González Subiría menciona el mestizaje musical de finales del siglo XIX y principios del siglo XX y se refiere a tres tendencias: La música criolla-granadina (mezcla de contradanzas y polkas), preferidas por la élites intelectuales; la música criolla-costeña (fusión de varios aires costeños como la rumba y costeños como el porro) y la música criolla-provinciana (canto de origen local que evoluciona hacia la puya, el merengue y el paseo rápido (González Zubiría, 2.005) La multiculturalidad es un asunto de vida en una ciudad de brazos, puertos y puertas abiertas a las gentes del mundo. Al invasor y al desplazado; al intelectual y al campesino; al joven y al viejo; a todo aquel cuyos pasos lo han conducido a las orillas del Río de la Hacha. En conclusión la historia de Riohacha es la de las perlas que anidan en la plegaria de los negros cicatrizando apenas las heridas de la ignominia. Es la historia que reside en el cementerio de los indígenas repitiendo una y otra vez que pertenecen a la tierra en donde yacen sus muertos. Y es también la historia de los blancos llegados como invasores pero adaptados al sol calcinante de su morada de ultramar en donde su existencia gira en el círculo magnético de la felicidad adquirida en una tierra lejana de la de sus ancestros pero próxima a la fragancia de sus ilusiones. &n bsp; &n bsp;
Riohacha (Wayuunaiki: "Süchiimma"), es la ciudad más septentrional de la Región Caribe de Colombia, capital del Departamento de La Guajira, ubicada a 1.486 kilómetros al nororiente de la capital del país y a 160 kilómetros al nororiente de Santa Marta. Con una población aproximada de 180.865 habitantes, es una de las ciudades post-hispánicas más antiguas de Colombia y de América fundada en 1545. En 1596 fue atacada por el pirata inglés Francis Drake. Es un puerto en la desembocadura del Río Ranchería.
Riohacha es además la ciudad natal de varios personajes destacados en el plano nacional y regional como José Prudencio Padilla (1788 - 1828), cuyo nombre es honrado en la ciudad venezolana Almirante Padilla o en los navíos militares colombianos Clase Almirante Padilla. Padilla fue además el héroe de la Batalla de Maracaibo en 1823. Es también la cuna de Francisco El Hombre, personaje considerado precursor de la música vallenata. Otros personajes son Luis Antonio Robles (primer ministro negro de Colombia) y los abuelos maternos del premio nobel de literatura Gabriel García Márquez: El coronel Nicolás Márquez y Tranquilina Iguarán Cotes.
Toponimia
El nombre Riohacha existe desde el mismo período de la conquista y Colonización española terrestre en La Guajira (1526-1536). Existen tres versiones diferentes acerca de su origen, todas ellas relacionadas con la exploración del paraje de la desembocadura de un río en la parte media de la Península. La Primera Versión relata el rescate que hace un joven indígena a un batallón español perdido y sediento, guiándolos hacia el encuentro con el río; como recompensa, el capitán le obsequia al nativo un Hacha y bautiza el paraje como El Río de La Hacha. La Segunda Versión habla del mismo batallón español cuyo Capitán pierde su Hacha emblemática al atravesar dicho río; como consuelo lo bautiza Río de La Hacha. La tercera versión documenta el descubrimiento de una hermosa hacha enterrada a la orilla del río por parte de un batallón de exploradores europeos, que hasta el momento creían ser los primeros en llegar a aquel lugar. De esta manera, lo llamaron Río de la Hacha.
El vocablo Süchiimma significa, en lengua wayuunaiki Tierra del Río: Süchii (río) y Mma (tierra). La ciudad también es conocida como Portal de Perlas (en alusión a su origen perlero), la Capital de los Mágicos Arreboles (los más hermosos ocasos del Caribe colombiano) y la Mestiza del Nordeste (por su rica multiculturalidad y los Vientos Alisios del Nordeste).
Historia
Catedral de Riohacha, sede de la diócesis.
Época precolombina
Desde tiempos prehispánicos, Riohacha y la península de La Guajira ha estado habitada por comunidades indígenas como los Guanebucanes que eran grandes orfebres de oro, los caquetíos, makuiras, anates, cuanaos y eneales. Actualmente, el territorio municipal de Riohacha es habitado por una numerosa población nativa amerindia, principalmente de la comunidad Wayúu (cuya lengua es el wayuunaiki de la familia lingüística Arawak) y de las comunidades indígenas de las laderas de la Sierra Nevada de Santa Marta como los wiwa de lengua damana, los kogui de lengua koguian y los ika o arhuacos de lengua ikan, todas lenguas de la familia lingüística Chibcha.
[editar] Colonización Española
Durante el siglo XVI, el territorio peninsular fue disputado entre las gobernaciones de Santa Marta y Venezuela, debido a la existencia de perlas. La primera real población en las costas guajiras se dio en el segundo semestre del año de 1538 por parte del traslado de toda una sociedad perlera proveniente de la Isla Cubagua (Caribe Venezolano). A esta población la llamaron Nuestra Señora Santa María de los Remedios del Cabo de la Vela. Posteriormente sucede un segundo traslado, en esta ocasión hacia las riberas de la desembocadura del Río de La Hacha (hoy Río Ranchería), a partir de la segunda mitad del año 1544 y culminada a mediados del año de 1545, siendo bautizada: 'Nuestra Señora Santa María de los Remedios del Río de la Hacha', en honor a la imagen de la Virgen de Los Remedios que, según la tradición, fue traída desde la bahía perlífera del Cabo de la Vela cuando su puerto fue atacado y saqueado por piratas ingleses que buscaban perlas.
La explotación y cultivo de perlas fue la actividad más importante de esta población hasta tiempos recientes. En el año de 1547, Riohacha recibe el título de Ciudad Autónoma a través de dos Cédulas Reales expedidas por la Corona Española en los meses de septiembre y octubre. En 1.596 Riohacha fue atacada por el Pirata Inglés Francis Drake cuando éste se enteró de la calidad de sus perlas. El asedio a Riohacha resultó fatal para la salud de Drake, quien resultó muriendo ese mismo año de regreso a Europa infectado de Sarampión.
En el año 1769, Riohacha vive la rebelión de los Wayuu, quienes toman la ciudad el día 2 de mayo y obligan a los administradores coloniales a replantear otro orden de trato con los nativos peninsulares.
Período Republicano
Vista nocturna de las Playas de Riohacha.
En el año de 1820, el día 25 de mayo, sucede la Batalla de la Laguna Salada que le da la independencia a la ciudad comandada por su hijo predilecto el Almirante José Prudencio Padilla. Los restos mortales del Almirante José Prudencio Padilla descansan en la Catedral Nuestra Señora de los Remedios, la cual fue posteriormente declarada como Patrimonio Nacional de Colombia en honor a este insigne personaje. La plaza principal de Riohacha lleva el nombre de este almirante, quien fuera un héroe de las batallas navales por la independencia de Colombia y Venezuela.
Durante el resto del siglo XIX Riohacha se relaciona comercialmente con los puertos de Inglaterra, Holanda, con las islas del Caribe, Panamá y Nueva York. El territorio estuvo sujeto al Departamento del Magdalena hasta 1871, año en que se convirtió en el territorio nacional, conservando esa categoría hasta 1898, cuando es promovida a Intendencia de La Guajira. En 1911 desciende a la categoría de Comisaría y regresa a ser intendencia nacional en 1954. Por fin se erige departamento en 1965.
Siglo XX y XXI
Panorámica de Riohacha en un dia nublado.
Ya en el siglo XX el Gobierno Nacional se acerca a la ciudad y la involucra en la dinámica social del país. En 1965 pasa a ser la Capital del recién creado Departamento de La Guajira. Hoy en día Riohacha cuenta con una población de 169.000 habitantes, conformada por una diversidad étnica como los Wayuu, los Wiwa, los Kogui e Ika, así como una numerosa comunidad de origen afro, mestizos y criollos. De acuerdo a los últimos Planes de Desarrollo, la ciudad apunta a convertirse en un polo de desarrollo para el Eco-turismo y el Turismo Cultural. Riohacha fue, en el siglo XIX, la cuna de la música más popular de Colombia, hoy conocida como Vallenato.
Demografía
El Municipio cuenta con una población total de 167.865 habitantes, de los cuales 137.629 (81,28 %) viven en la zona urbana y 30.236 (18,72 %) en la zona rural.
La población indígena wayuu que no vive en los Resguardos Indígenas es de aproximadamente 11.200 personas para un total de población wayuu en el Municipio de Riohacha de 33.647. Igualmente tienen asiento en el Municipio las comunidades Wiwa y Kogui, que tienen una población aproximada de 9.900 personas, asentadas en la jurisdicción del Municipio de Riohacha de la Sierra Nevada de Santa Marta.
A partir de la década de los 70, la ciudad vivió un enorme proceso inmigratorio que conllevó al establecimieto de importantes colonias conformadas por personas provenientes de otras regiones de Colombia, especialmente de los departamentos de Magdalena, Bolívar, Sucre, Córdoba, Antioquia y Santander, quienes con su idiosincrasia han aumentado la multiculturalidad propia del pueblo riohachero, también fueron importantes las oleadas migratorias de los puebos arabes a la zona.
Según el Censo DANE de 2005, 12,2% de la población se autoreconoce como Afrodescendiente, mulato o raizal; un 20,3% se autoreconoce como indígena [1]
Organización Político-Administrativa
El Municipio de Riohacha está ubicado sobre la costa Caribe del departamento de La Guajira. Su extensión territorial es de 3.120 km² y está compuesto por un casco urbano (Dividido en 10 Comunas), 14 Corregimientos y 8 Resguardos Indígenas (7 de ellos pertenecen a la Etnia Wayuu y uno de la Sierra Nevada de Santa Marta compartido por las Etnias Kogui, Wiwa e Ika -Arhuaco-). Se encuentra ubicado a 1.121 km al norte de Bogotá con la cual se comunica a través de un vuelo aéreo de 1 hora y 15 minutos de duración y a 260 km de distancia de Barranquilla por vía terrestre.
El Municipio de Riohacha está conformado por el casco urbano y 14 Corregimientos: Camarones, Tigreras, Choles, Matitas, Arroyo Arena, Galán, Barbacoas, Tomarrazón, Juan y Medio, Las Palmas, Cerrillo, Cotopríx, Monguí y Villa Martin.
La ciudad está integrada por 10 comunas que integran los siguientes barrios:
1. Comuna Centro Histórico: Centro, Barrio Arriba, Barrio Abajo, Urbanización El Faro.
2. Comuna Nuevo Centro: San Martín de Porres, Los Remedios, El Acueducto, El Libertador, Urbanización El Tatual.
3. Comuna Coquivacoa: Coquivacoa, Padilla, José Antonio Galán, Urbanización Sol Tropical, Urbanización Terrazas de Coquivacoa, Paraíso, Guapuna, Las Mercedes, Luis Antonio Robles, Coquivacoa.
4. Comuna Cooperativo: 12 de octubre, Urbanización Marbella, San Tropel, Nuevo Horizonte, Urbanización Portal de Comfamiliar, Cooperativo Nuevo Faro, La Ñapa, Edinson Deluque Pinto, Urbanización Manantial, Urbanización Majayura I y II, Jorge Pérez.
5. Comuna Aeropuerto Almirante Padilla: Cactus I Y II, Che Guevara, Las Tunas, Caribe, San Martín de Loba, Matajuna, Aeropuerto, La Paz, Nazareth.
6. Comuna Nuestra Señora De Los Remedios: Obrero, 20 de julio, San Francisco, Rojas Pinilla, La Loma, Nuestra Señora de los Remedios, José Arnoldo Marín, Calancala, Las Villas, Entre Ríos, Los Medanos, El Progreso, Luis Eduardo Cuellar, Villa Tatiana, Kepiagua.
7. Comuna Boca Grande: La Cosecha, Boca Grande, Los Nogales, San Judas, El Comunitario, Los Olivos, Divino Niño, La Esperanza, 15 de mayo, Comfamiliar 2000, Simón Bolívar, Eurare, Buganvilla.
8. Comuna Ecológica Laguna Salada y El Patrón: Camilo Torres, Maria Eugenia Rojas, Ranchería, Villa Laura, Urbanización Villa Armando, Urbanización Bella Vista, Urbanización Solmar, Buenos Aires, Los Cerezos, 7 de agosto, Urbanización Pareigua, Claudia Catalina, Pilar Del Río, Urbanización Wuetapia.
9. Comuna Eco – Turística Río Ranchería: Urbanización Villa Comfamiliar, Urbanización Villa Del Mar, Urbanización Villa Tatiana, Villa Fátima.
10. Comuna El Dividivi: Ciudadela El Dividivi, Los Almendros, Los Loteros, Villa Sharin, Urbanización La Floresta, Hugo Zúñiga, Urbanización San Judas Tadeo, Urbanización San Isidro, Villa Yolima, Villa Jardín, 31 de octubre, Urbanización la Mano de Dios, Las Mercedes, Nuevo Milenio, Urbanización Villa Aurora, Urbanización Taguaira, La Lucha, La Luchita.
Geografía
Playas de Riohacha
Extensión y Localización
Riohacha se encuentra ubicado en la parte central izquierda del Departamento de La Guajira, esta área limita al norte con el Mar Caribe, al oriente con el Río Ranchería, Manaure y Maicao, por el sur con los municipios de Hatonuevo, Barrancas, Distracción, San Juan del Cesar y por el occidente con el municipio de Dibulla y el Mar caribe.
El Municipio ocupa cerca de la cuarta parte del territorio departamental con una extensión de 491.383 ha de las cuales 133.980 pertenecen a zonas de Resguardo Indígenas, 134.444 al Parque Nacional Natural Sierra de Santa Marta y 4.784 al Santuario de Flora y Fauna de los Flamencos.
Salud
El Municipio de Riohacha, según cifras del año 2007, cuenta con 5 instituciones en la red de servicios y un total de 229 camas distribuidas así: 1 hospital de segundo nivel con 67 camas, 4 clínicas con 162 camas; igualmente se cuenta con 3 Centros de salud y 9 Puestos de Salud.
Educación
Educación Básica
Riohacha cuenta con una amplia red de instituciones educativas con un número aproximado de 10 escuelas públicas para la Básica secundaria (o Bachillerato) que distribuyen sedes de educación Básica primaria con un total promedio de 13 centros únicos para esta formación escolar.
Aunque en realidad existen otras escuelas que presentan deficiencias en cuanto a su infraestructura, por lo cual, poco son mencionadas como escuelas oficiales. Por lo general, estas escuelas se ubican en la zona sur de la ciudad.
Con respecto a los corregimientos, cada comunidad principal posee una institución educativa para la primaria y secundaria, en algunos casos, el mismo centro ejerce las dos formaciones en jornadas distintas.
La educación pre-escolar está distribuida en los diferentes centros donde se imparte la educación básica primaria; y también existe una red de guarderías para menores de tres años, subvencionado por el Instituto Colombiano de bienestar Familiar - ICBF.
Con respecto a la educación privada, existen ocho centros que brindan educación básica primaria y secundaría, y algunos la pre-escolar, simultáneamente. Sólo hay un colegio que brinda únicamente la secundaria. La educación privada se distingue de la pública por el uso frecuente de los nombres: colegio, instituto y gimnasio.
Educación Superior
La ciudad de Riohacha posee con una amplia red de universidades y otros centros de enseñanza que brindan una serie de programas a distancia, presencial y semipresencial ubicadas como sedes regionales; aunque algunas utilizan las sedes escolares de instituciones educativas para los procesos académicos.
- Universidad de La Guajira. Única con campus universitario. Es pública y de régimen departamental.
- Fundación Universitaria San Martín. (Sede regional con programas semipresenciales)
- Universidad Antonio Nariño. (Sede regional con programas semipresenciales)
- Universidad de Pamplona. (Sedes en escuelas con programas a distancia)
- Servicio de Nacional de Aprendizaje - SENA: Comericial. (Sede regional)
- Servicio de Nacional de Aprendizaje - SENA: Industrial. (Sede regional)
- System Center (Sede propia y en escuelas. Educación técnica)
- Ceotes (Educación técnica)
Perspectiva Educativa y Problemática
Por lo general, la mayoría de los riohacheros y de los ruraleños, cree que las profesiones que pueden consagrar a una persona en la sociedad con status honorable, son la medicina y el derecho. [cita requerida]
En el pensamiento común de los habitantes, estos programas ocupan la escalafón de cúspide, al punto de que la mayoría de estudiantes que emigran a otras ciudades a buscar un «mejor futuro academico», estudian «lo mismo»: derecho y medicina; y esto hace que en la ciudad sean reconocidos como doctores.[cita requerida]
Las anteriores carreras no existen en el Departamento de La Guajira; sin embargo, en la ciudad se ofertan en general los mismos programas: administración, contaduría e ingenierías; que le siguen en la escalafón media.[cita requerida]
Otros de los problemas son la deserción escolar, la falta de infraestructura sofisticada o mínima (en algunas escuelas), puestos bacantes, demoras en la contratación de docentes, falta de actualización de la información y de materiales que faciliten el proceso educativo. [cita requerida]
De lo anterior, se da como resultado la deficiencia académica de los centros de educación públicos, siendo los privados, quienes presentan mejores calificaciones en procesos de evaluación del sistema educativo colombiano. La educación pública es casi en su totalidad financiada por la Gobernación del Departamento de La Guajira, ante la poca financiación procedente del Ministerio de Educación Nacional de Colombia.[cita requerida]
Economía
Indígenas Wayuu tejiendo mochilas en el Camellón de Riohacha
Municipio
Un renglón importante de la economía es la ganadería: vacunos, porcinos, equinos, mulares, asnales, caprinos y ovinos; La pesca, especialmente de mariscos, tortugas y perlas se realiza en forma artesanal. Es importante la explotación forestal de añil, caoba, cedro, dividivi, guayacán, mangle, roble, totumo. Carece de industria manufacturera.
Casco Urbano
Según el censo 2005, la actividad económica predominante en los predios del casco urbano es el comercio (52%), que se ha visto impulsado por la construcción de dos Hipermercados (Carrefour y Super Almacén Olímpica) y el Centro Comercial Suchiima, que atraen clientes de poblaciones vecinas que antes hacían sus compras en Maicao. El segundo renglón económico de la ciudad es el de los servicios (30%), Otras actividades (10%) e Industria (8%)[2]
Turismo
El perfil turístico de Riohacha, y del Departamento de La Guajira en general, es el Turismo Cultural. Actualmente se produce o existe potencial para diversas tendencias como el agroturismo en el Corredor Agroindustrial (Corregimientos de Tigreras, Choles y Matitas), el ecoturismo en zonas como el Santuario de Flora y Fauna los Flamencos (Corregimiento de Camarones), Pozo García (Corregimiento de Tomarrazón) y el Delta del Río Ranchería (Casco Urbano. Comuna # 9) o el turismo de playa que abarca el corredor costero que comprende desde el margen oriental de la desembocadura del Río Enea hasta el margen occidental de la desembocadura del Río Ranchería con varias playas vírgenes y seis (6) playas urbanas (Playa Marbella, Playa del Guapo, Playa del Muelle, Playa Gimaura "La Boca", Playa Valle de los Cangrejos y Playa La Raya), todas de arena blanca surcadas por palmeras de coco y su Muelle Turístico (desde 1936). Además se encuentran: el Malecón o Paseo de la Marina, que durante las noches está iluminado con luces multicolor que le dan una atmósfera de perpetuo festival, el Centro Histórico, la Laguna Salada, la Tumba de Francisco El Hombre (Corregimiento de Villa Martín o Machobayo) y el Santuario de Fauna y Flora Los Flamencos, en el Corregimiento de Camarones.
Entre los inmuebles históricos más apreciados por la comunidad se encuentran la Capilla de los Capuchinos, los Balcones de la Calle Tercera, la Casa de Emilio Vence, la Casa de las Fuentes, la Casa de Vladimiro Pérez, la Alcaldía Municipal, el Monumento al Almirante Padilla, la Catedral Nuestra Señora de los Remedios, la Casa de la Aduana y el Teatro Aurora.
- Paseo de la Marina
Vida nocturna de la Avenida la Marina
Constituido por las Playas de la ciudad y su articulación con el Muelle Turístico y el Camellón sobre la franja costera de la Avenida La Marina, diseñado para ejercer la caminata a placer, disfrutando el paisaje del Mar Caribe y el desarrollo de la conversación entre sus transeúntes. Cuenta con doce columnas interpretativas sobre el paisaje y la cultura de La Guajira.
- Valle de los Cangrejos
Paraje al Noreste de la Ciudad, ubicado en el Delta del Río Ranchería, avenado por el brazo del Kalaankala. Toma su nombre de la gran población de crustáceos (Cangrejos y Jaibas de Aguas Salobres), que habitan este paraje. Su principal vegetación la conforman los Mangles de tipo Rojo (Rhizophora Mangle), Blanco (Laguncularia Racemosa), Negro (Avicennia Germinans) y Botón (Conocarpus Erecta). Las características de su playa la circunscriben en el área del eco-turismo costero.
- La Laguna Salada
Esta Laguna constituye el mayor cuerpo de agua del área urbana de Riohacha. Anteriormente era todo un ecosistema unido al Delta del Río Ranchería con una gran población de aves migratorias y nativas; la extensión de sus aguas era tal que el 25 de mayo del año 1820, en las luchas de la Independencia, permitió la entrada de navíos de guerra, comandadas las patriotas por el Almirante José Prudencio Padilla, dando origen a la Batalla de la Laguna Salada. En la actualidad se viene implementando un Plan de Recuperación integral para volver a conectarla con el Delta del Río Ranchería y con las pequeñas Lagunas de Bocagrande y La Esperanza.
- Shi Mukshi (La Línea Negra):
Concepto de espacios sagrados, perteneciente a la Cosmovisión Wiwa, Kogui e Ika (Arhuacos), los hermanos mayores habitantes de la Sierra Nevada de Santa Marta. Son sitios energéticos, en los contornos de la Sierra, en los cuales se cree que contienen grandes energías vitales para la armonía del mundo o la sostenibilidad de lugares sensibles a la contaminación. En el Municipio de Riohacha está repartido en numerosos sitios alrededor de la Desembocadura del Río Ranchería (en ambas orillas), la Laguna Salada, La Laguna de Bocagrande, La Laguna de La Esperanza, la desembocadura del Arroyo Guerrero, la Boca de Camarones… entre otras más distribuidos en cerros y en parajes de árboles sagrados. En ellos se realizan las ceremonias de Pagamentos con oraciones a Serankua y ofrendas de flores y piedras. Es vital la conservación de estos sitios para el equilibrio de la tierra.
En la zona rural de Riohacha, se encuentra el corregimiento de Camarones, tierra ancestral de los extintos Guanebucanes; este corregimiento está localizado a unos 20 kilómetros al sudoccidente de Riohacha, bordeando el Mar Caribe y a la orilla de la Carretera Troncal del Caribe, con cuerpos de aguas como la Cienaga Navío Quebrado y Laguna Grande, que constituyen esta reserva natural de gran atractivo turístico.
El “Santuario” es el mayor refugio de los Flamencos Rosados (Tokoko) en La Guajira, que encuentran en sus aguas ricos nutrientes por la confluencia de aguas saladas y dulces y la abundancia de peces de las aguas bajas del Santuario. Su privilegiada fauna presenta zainos, osos hormigueros, venados, tigrillos, zorros y una extensa variedad de aves estuarinas y continentales.
Cuenta con una Cabaña Administrativa, un pequeño auditorio en madera y un acogedor sistema de alojamiento y alimentación (Cabañas en Bareheque y Comida fresca de Mar) atendidos por los nativos del lugar: Indígenas y Afroguajiros.
Cultura
Riohacha es Caribe, pluriétnica y multicultural, es una ciudad enriquecida por una amplia diversidad de ritos, costumbres, tradiciones y manifestaciones culturales nutridas por sus nuevos pobladores: afrodescendientes y europeos, y sus pobladores indígenas ancestrales: en la llanura los Wayuu y en la Sierra Nevada de Santa Marta los Wiwa y los Kogui.
La ciudad ha vivido una etapa de socialización de la cultura desde la década de los 90 cuando, además de las Fiestas patronales de los Corregimientos, Comunas y Barrios, también se han venido realizando festivales y eventos culturales como el Festival de teatro Teatrízate, el Festival Internacional de Cuenteros Akuentajui, el Festival Itinerante de Danza y el de Danza por Parejas, el Festival del Bolero, el Festival de la Pajará (música vallenata), el Festival de Poesía Alternativa, y a partir del mes de octubre de 2009 se inicia otro evento cultural el cual seguramente continuara con la escala ascendente de la cultura de esta ciudad, El Encuentro de Narradores Orales del Caribe. Los eventos culturales de mayor tradición son la Fiesta Patronal de la Virgen de los Remedios (2 de febrero), el Carnaval de Riohacha y el Festival Nacional del Dividivi. Recientemente se han organizado eventos de alto impacto a nivel nacional e internacional como el Hay Festival Riohacha (capítulo del Hay Festival Cartagena de Indias) y el Festival Francisco el Hombre de música vallenata contemporánea.
En la ciudad existen 3 bibliotecas públicas: Biblioteca Departamental Hna. Josefina Zúñiga, Biblioteca almirante Padilla y Biblioteca Banco de la República, además de la Biblioteca de la Universidad de La Guajira y una decena de bibliotecas escolares
Etimología de la Palabra Guajiro
La etimología de la palabra "Guajiro" es explicada por el escritor indígena Wayuu, Gliserio Pana Uriana, en su artículo del mismo nombre, en donde aclara que es originaria del Wayuunaiki (lengua de los Wayuu), y se forma por dos hechos: uno Lingüístico y otro Político.
En el Wayuunaiki (de la familia lingüística Arawak) la palabra waira, significa: Sobrino, hermano, fruto de mi familia; por extensión significa persona de gran aprecio.
El origen político es que los colonizadores españoles decidieron, a mediados del siglo XVII, bautizar a la árida península, al norte de la actual Colombia, con un nombre amistoso que le agradara a los nativos, que constantemente se oponían a su colonización. Indagaron los significados de las palabras referentes a la amistad y a la hermandad... y de esta manera, se decidieron por la palabra waira... que, al tratar de sustantivarla al español, les arrojó la Palabra: Guajira. Dentro de la lógica española este nuevo vocablo significaría: Tierra de Amistad, Tierra para el aprecio entre hermanos. El Término Guajira, empezó a aparecer en los documentos oficiales españoles ya para fines del Siglo XVII. Las costas de la península de La Guajira eran ricas en bancos de Perlas... y allí se concentró una población indígena de distintos orígenes especializada en el buceo de perlas. Don Fernando Ortiz, en el volumen 4 de la HISTORIA DE CUBA, sostiene que se produjo una masiva emigración de buceadores de perlas, originarios de la península de La Guajira, hacia la costa Oriental de CUBA, en el siglo XVIII, en el marco de un proyecto perlífero, que a la postre fracasó. En medio de la desazón, los administradores españoles, resolvieron dejar a los buceadores en aquellas costas como mano de obra barata y no devolverlos a su lugar de origen dado lo costoso que le resultaría este viaje. Con el tiempo estos indígenas se fueron campesinando en su mezcla con los criollos del lugar... y dieron lugar a una cultura emergente muy singular, que hoy en día es orgullo del folclor cubano. Así, el resto de la población cubana, los apodaron: "Los Guajiros", aquellos que llegaron de La Guajira.
Carnaval de Riohacha
Escenas del carnaval 2010.
Como otras ciudades de la Región Caribe de Colombia, Riohacha celebra su carnaval cada año los cuatro días anteriores al Miércoles de Ceniza, generalmente en el mes de febrero y en algunas ocasiones a principios de marzo. Han sido documentados desde el siglo XIX en las crónicas del viajero francés Henry Candelier (1893), donde detallaba la importancia que se le daba a esta festividad en la vida social de la ciudad [3]. Una de las curiosas conclusiones de este cronista es la siguiente:
"Durante estos tres días, lo mejor para un europeo es encerrarse en su casa"
Muchas de las expresiones de este carnaval, como la salida nocturna de personajes enmascarados y cubiertos de lodo (llamados los Embarradores), son propias de Riohacha y no se le ven en ningún otra ciudad del Caribe. En cada edición del carnaval se escogen tres reinas: una infantil, una juvenil y la Reina Central. Son elegidas por una junta que busca representantes que tengan un buen desenvolvimiento ante el público, que bailen muy bien, que constantemente sonrían y su alegría se vea reflejada en todos los niños y adultos que la acompañen. Se tiene en cuenta su presentación, su forma de expresarse ante el publico y su alegría.
Festival Francisco El Hombre
El Festival Francisco el Hombre es un proyecto cultural con el cual se institucionaliza un reconocimiento anual a la música vallenata contemporánea, a través de quienes se destaquen como sus mejores intérpretes. El Festival promoverá y exaltará la calidad artística del vallenato actual expresado en sus distintas variantes, a saber: tradicional, nueva ola, romántico o moderno.
Se comenzò en la ciudad de Riohacha, capital de La Guajira, el 29 de enero al 1 de febrero de 2009.
Objetivo del Festival Promover la calidad artística de la música vallenata Premiar el esfuerzo de quienes se destaquen durante el año como sus mejores interpretes Promover el surgimiento de nuevos talentos Promover el desarrollo cultural y turístico del Departamento de La Guajira Promocionar a Riohacha como ciudad que impulsa y apoya la música vallenata Contribuir a la generación de empleos e ingresos
Gastronomía
Su típica gastronomía es muy celebrada: la herencia Wayuu es el Chivo en diversas presentaciones: Asado, Guisado, Sesina (carne secada al sol), Asadura (visceras) y el famoso Friche (Chivo frito en la sangre del mismo animal). Otros platos son: Arroz de Camarón, Sierra en escabeche con Arroz de Fríjol Guajiro, Arroz de Chorizo, Arroz de Chipichi, Salpicón de Bonito, Salpicón de Cazón, Salpicón de Chucho, Ensalada de Raya, Albóndigas de Macabí, Arepuela de Anís, Arepa de Chichigüare, Arepa de Canchafa (Machobayo), Arepa de Corozo (Galán), Pudín de Yuca (Tomarrazón), Chicha de Maíz fresco, Jugo de Níspero, Jugo de Iguaraya, Jugo de Cereza Silvestre, Jugo de Uvita e' Lata. La "tortuga frita" (en su propia grasa) y el arroz de Tortuga.
Los postres son igual de variados e incluyen la tradicional Cocada (Dulce de coco), pasando por el Dulce de Leche de Monguí, las Bolitas de Leche de Camarones, Dulces de Icaco, Ajonjolí, Maíz, Papaya verde, y postres impensables como el Dulce de Toronja y el Dulce de Papa.
Modismos
Mopri (saludo que significa "primo"), A la Bulla'e los Cocos, Como un chompín, ¡Eeuuu! (Admiración),¡No jooda!(admiración o exclamación de enojo) ¡Jooo! (Negación en asombro), E'cole cual. Ajá, primo hermano(Saludo). Guaré/Waré (Amigo, tomado de la palabra walee del Wayuunaiki), Mi tía (Apelativo a mujeres de edad),Mi tio (apelativo a los hombres de edad); Sobri (apelativo a los jóvenes) "Hombee", "Ahora sí mijito" (negación), Pelaíto (Apelativo a los niños), PAJARO (saludo a un amigo). tu eres fuerte( persona muy valiente)
Medios de Comunicación
Prensa
- Causa Guajira
- Diario del Norte
- Guajira Gráfica
- Periódico Kararauta
- Revista Frontera Libre
- Al Dia
Televisión
- Tv Norte
- Guajira Televisión
- Canal de la Costa
- Makuira Television
Radio
- Guajira Stereo
- Radio Delfín
- Radio Policía Nacional
- Rumba Stereo
- Caracol Radio
- Voz de Fé ( Emisora Cristiana)
- Radiónica (emisora)
Sitios Web
- Alcaldía de Riohacha (gov)
- MiRiohacha (com)
Hermanamientos
















FESTIVAL
Festival y reinado nacional del dividiviFiesta de nuestra Señora de los remedios
Festival de la pájara
Festival del marisco
Festival de cuna de acordeones
Festival cuna de compositores
Festival de las flores y la calaguala
Festival del retorno
Festival de la cultura wayuu
Festival del carbón
Festival de la sal, gas y flamenco
Festival de la integración minera
Festival de los laureles
Festival de la amistad
Festival del plátano
Festival de la vela de marquezote
Festival del cantante
Festival vallenato de la frontera
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